El sindicato exige al gobierno información sobre el futuro del empleo público
Isabel Cortel.-
Los 1450 afiliados de CSI-F en Teruel y provincia están de enhorabuena. A través de la cuota de los socios, el sindicato ha adquirido un nuevo local que mejora sustancialmente las instalaciones y la distribución de los servicios que se prestan al trabajador. Actualmente, la representación de esta agrupación sindical es mayoría en la diputación, el ayuntamiento y en educación.
CSI-F comienza una campaña en defensa del sector público, pues consideran que en estos tiempos, los funcionarios públicos son las grandes victimas a las que se ha culpado del déficit y las que sufren las medidas más drásticas: La congelación de las plazas y, sobre todo, la no reposición de las mismas supondrán el deterioro de los servicios. “Las plazas no se reponen cuando alguien deja su puesto. Si se va un médico o un profesor no llega nadie a sustituirlo A eso se le llama deterioro del servicio”, opinaba el presidente autonómico de CSI-F, Luís Güerri.
Congelaciones y recortes han provocado que el funcionarizado haya perdido un 20% de su poder adquisitivo. El sindicato considera que han sido utilizados para mejorar las cuentas, pero que se ha demostrado que esos recortes en los sueldos públicos no han servido. Por ello, reclaman la recuperación del poder adquisitivo perdido.
El sindicato espera que el gobierno reciba a los organismos independientes como ha hecho con los principales sindicatos para conocer la hoja de ruta del ejecutivo de Rajoy.