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Carolina Benavent.
Cáritas Diocesana de Teruel ha hecho balance del año 2011, en el que ha atendido a un total de 923 personas. El umbral de la pobreza ha subido, tanto en la capital como en la provincia. Unas cifras que se están dejando notar, sobre todo, en el colectivo gitano.
El perfil de las personas sin hogar ha cambiado. La mayoría de estas personas son hombres que llegan a esta situación a consecuencia del desempleo, la bebida y una familia desestructurada. Pero en los últimos meses predominan los españoles sobre los extranjeros.
Las sensaciones no mejoran de cara al año que viene, por lo que Cáritas ya está elaborando su presupuesto con la intención de invertir su sistema de trabajo. La previsión de ingresos es menor, pero cuentan con trescientos socios y 42 voluntarios más que el pasado ejercicio.
Desde Cáritas también han manifestado su satisfacción por los resultados de la campaña navideña. Además de los 6.200 euros recaudados por el rastrillo de Santa Emerenciana, se ha duplicado la cantidad de alimentos recogidos y medio centenar de niños podrán tener juguetes gracias a la solidaridad de los turolenses.

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